viernes, febrero 25

The Coal Seller

Mi amigo Theo -un gran amigo, si no no me perdonaría lo cansino que soy con mi engendromúsica- sugirió en un post anterior que me hiciera un Carbonero para el blog y yo, que me lío en cuanto me tocan dos palmas, me puse y me salió, más que carbón, un cisco tremendo, un mini divertimento(*) a lo synthesizer capaz de sonrojar a cualquier amante de la música electrónica. Con todo el morro que la blogosfera me ha dado ahí os dejo The Coal Seller. He sido piadoso y es muy cortito.

(*)El divertimento es una forma musical que fue muy popular durante el XVIII, compuesta para un reducido número de instrumentos y solían mostrar un estilo desenfadado y alegre.

miércoles, febrero 23

Dónde estabas cuando...

Éramos muy jóvenes, yo recién cumplidos 22, y vivíamos solos en un frío pueblo perdido donde trabajaba haciendo guardias. Teníamos un bebé de escasos meses que dormía ajeno a todo y tuvimos que separarnos porque tenía que trabajar esa noche. El rey en la televisión no nos quitó el miedo que teníamos y no fue hasta la mañana siguiente cuando nuestros corazones volvieron a latir, cuando volví a casa y supimos que no había pasado nada. Nunca les perdonaré el miedo de aquella noche.

martes, febrero 22

Aniversario

Mira, parece que fue ayer, y ya es el segundo aniversario de este engendroblog. Aniversario...cada vez que veo la palabreja me acuerdo siempre de un episodio de los Picapiedra en el que celebraban el suyo, con aquella interminable canción a coro y la única música de un piano Stoneway :-)
Mi no demasiado feliz infancia encontraba momentos divertidos con aquellos dibujitos -así le decíamos a los dibujos animados- de personajes, objetos y lugares con nombres mineralizados. Los piedrólares, la ciudad de Piedradura, el señor Cemento, el señor Rajuela,...La pena era perder la gracia de los nombres en inglés, la ciudad de Bedrock (cimiento), el señor Slate (pizarra) y sin olvidar a los protagonistas Fred Flintstone (Fred Pedernal) y Barney Rubble (Barney Escombro). Ahora, que lo mejor era lo de Pebbles Flintstone (Piedrecitas Pedernal).
Bueno, esto ya es historia, supongo que dentro de cuarenta años recordarán en los blogs a Bob Esponja. Y nosotros criando malvas, ay, omá.





domingo, febrero 20

Una noche más

Es esta una noche solitaria, de porno en la pantalla, de chupito de güisqui, de lectura bloguera. Nada nuevo bajo el sol, mejor dicho, bajo la luna. Me he perdido la siesta y un sueño prematuro me vence ahora, tanto que ni Damien en plena acción consigue levantarme los párpados. No digamos lo demás.

El espíritu líquido me ha hecho llevar los clics a terrenos etéreos pero recurrentes y, al llegar, los párpados se han izado para dejar escapar un brillo húmedo en los ojos. Y eso a pesar de que no cree uno en las historias de amor más allá del celuloide, que para eso tiene uno un currículum. 'Un amor que nunca envejecerá', menuda tontería, como si eso pudiera ser.

Y ahora quién se va a la cama con esto en la cabeza. Hubiera sido tan fácil con Damien clavado en las pupilas…

sábado, febrero 19

Futuro imperfecto

La extraña pareja viajaba cómodamente en su coche. Lucían canas y tinte respectivamente y estrenaban la sensación de no tener que ir a trabajar más. Nadie diría de ellos que eran una extraña pareja, si acaso modélica, cómo llamarlos si no después de cuarenta años juntos. Dentro de cada uno, pero no demasiado lejos, reposaban las cenizas de incendios pasados apagados con tantas lágrimas secas de ambos donde, si rebuscaban bien, siempre se quemaban los dedos con ascuas rebeldes.

En pocos minutos cruzaban la frontera, la geográfica, como tantas veces, para qué ir más lejos, era tan estimulante encontrar otra lengua, otra gastronomía, otra vida tan solo a media hora de camino. Pasear, comprar, comerse alguna cataplana y, a la vuelta, traerse atún recién pescado de algún pueblecito de la costa, como tantas veces.

La radio, a la vuelta, sonaba para nadie. Él, imaginando cuentos para su blog y ella, quién sabe en qué onda podría estar. Y ambos, de vez en cuando, rebuscando entre las cenizas a ver si , por fin, se hubieran apagado aquellas ascuas tan rebeldes.


martes, febrero 15

Flechas

En ocasiones veo flechas, de esas envenenadas con la ponzoña tan celebrada ayer. El que las vea no quiere decir necesariamente que existan, de hecho cada vez que las he visto han sido siempre de ficción.

Amanecí el dia 14 junto a él, a Comosellame, habiendo compartido la noche pero no la cama, como en varias ocasiones ya. Me gusta mirarle mientras duerme durante los escasos ratos que nos lo permiten las obligaciones, en realidad habría esperado otra cosa, pero las señales estaban equivocadas, las flechas, inventadas.

Cada vez que me advierte de la proximidad de alguien con tetas monumentales ya no sé qué cara poner, y lo hace con una frecuencia ciertamente desesperante ya. Cualquier día le digo que las tetas no me ponen.

En ocasiones veo flechas, pero siempre son inventadas. Como las de Comosellame.

Aquí un guilty pleasure de mi infancia en blanco y negro


miércoles, febrero 9

El cor(re)(do)r

Estaba sentado en el árido corredor junto a los otros a quienes la jueza despachaba de uno en uno, esperando a que, de una vez por todas, acabara el suplicio al que iba a ser sometido. Se había preparado bien para aquel tribunal pero fue presa de los nervios, no pudiendo evitar aquel delator temblor en la mano que introdujo en el saquito a instancias de aquella seca mujer con aspecto de institutriz solterona. Su mirada impertérrita esperaba una respuesta rápida y segura y él se la proporcionó. De pie frente a ella, empezó a mover un brazo arriba, abajo y a los lados acompasadamente a la vez que pronunciaba una serie de monosílabos sin sentido que descifraba de un documento codificado, y cuando acabó, aquel rostro severo dejó asomar cierta sorpresa en forma de leve arqueamiento de cejas. Los latidos los percibía hasta en las sienes cuando tuvo que cambiar los agitados movimientos de brazos por delicados toques de dedos sobre el objeto de madera agujereado que llevaba preparado al efecto.

- No te he visto nunca por clase.

- Es que trabajo.

- ¿Quién te ha ayudado?

- Un compañero me dejó una grabación de las canciones del examen.

A todos los demás les bastó con solfear y tocar con la flauta solo una canción pero a él le obligó a una segunda, pero para ese momento ya había perdido el miedo y si el Morito Pititón le salió medio bien, con El Carbonero cortó orejas y rabo.

(Una vez quise ser maestro y el precio más alto que tuve que pagar por ello fue el examen de Música)

domingo, febrero 6

Country roads

Como aquel vaquero, siempre le canté a los caminos del campo para que me llevaran a casa. Parece que a él –al vaquero- le fue bien con su cántico que hoy todos conocen y canturrean pero lo que es a mí más bien que los caminos me encerraron en casa. Hoy cantaría algo así como

Country roads, what´s my home

What´s the place I belong...

Y para ilustrar, nada como un buen video de música ‘friqui’, el vaquero y un japonés con sus guitarras y muy al fondo, como castigados, se oyen –no se ven casi- un bajo y un banjo.

No tiene precio oir 'memories' en japanglish (0.50)

sábado, febrero 5

El intruso

(Caniloquios es la etiqueta con la que coleccioné, mientras duró, una serie de diálogos con Diógenes en aquel blog que pasó a mejor vida. Basado en hechos reales)
Aquella mañana invernal salí de la cocina preocupado al comprobar que, por la noche, alguien había estado merodeando por la casa y que el perro no había ladrado. Fui hasta su cojín, donde retozaba hecho un ovillo.
- Le noto algo tenso, Mr. Runagay, ¿no ha dormido bien?-, dijo después de bostezar.
- Estupendamente. Y creo que tú, aún mejor, ¿no?.
- Hum, noto cierto tono de reproche. Relájese y hablemos.
- Muy bien, Diógenes, esta noche han entrado en casa y ni te has enterado.
- Se equivoca. Sé perfectamente quien ha entrado.
- Peor me lo pones. ¿Por qué lo has permitido?
- Obviously, Mr. Runagay, por solidaridad. Era un sin papeles muerto de hambre al que habían desplazado de su territorio contra su voluntad. Sólo quería comer y le indiqué por dónde llegar a la despensa.
Y se queda tan fresco el tío, que se cree que es el ACNUR evaluando un incidente en la franja de Gaza.
- Diógenes, no era más que un ratón que vino escondido en la leña que compré ayer.
- ¡Bah!, cuestión de matices.

martes, febrero 1

Transitivos



Soñar

Empezar

Nublar

Acabar

¿Y vuelta a soñar?