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1 de noviembre de 2011

Alberto

La pena que tengo es que no se presenta por el Suroeste para poder votarle, sino por Málaga, por eso animo a mis blogueros de por allí a que le votéis. Porque es inteligente, joven, con ganas de cambiar y arreglar cosas y porque es de izquierdas, de la izquierda de verdad, no la del PPSOE. Y además porque es guapo a rabiar y porque que el único defecto que tiene es que no es gay. O eso creo.


Alberto Garzón es candidato de IU por Málaga al Parlamento el próximo 20N.

24 de octubre de 2011

Mahatma

De momento he conseguido no ver las imágenes. Me lo están poniendo verdaderamente difícil porque mira que están poniendo empeño con tanto repetirlas. Y cuando uno está confiado vuelven a la carga con nuevas entregas.
Gadafi era un sátrapa, un depravado y todo lo demás, sí, pero los que le han metido un palo por el culo, humillado y apuntado con una pistola en la sien y probablemente lo han ejecutado, no lo han sido menos.
Los telebasuridiarios no han podido conmigo y me he negado a ver las imágenes, que ya lo pasé mal cuando lo de Ceaucescu y no quiero repetir.
En estos momentos de odio al ser humano me hago un poco de terapia releyendo biografias de personas que fueron eso, personas.

17 de julio de 2011

DSK y Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa no es mi escritor favorito ni de lejos, no. Tampoco me acerco a él ideológicamente, tampoco. Por eso es un personaje que me cae mal, tanto que me dio 'coraje' lo del Nobel, ese premio tan venido a menos desde lo del 'pacífico' Obama. Sin embargo, acabo de leerle un magistral artículo en El País a cuyo título no he podido resistirme: 'El Derecho de Pernada'. Es sobre el repugnante DSK y merece la pena leerlo. Me quito el sombrero.

17 de diciembre de 2010

Verónica

El protocolo exigía habitación individual para ella y así se hizo. La compañera del turno de tarde se despidió deseándome una buena noche no sin antes advertirme de las peculiaridades del caso.

A las tres de la madrugada sonó el timbre de llamada. La encontré sentada en la cama sin más ropa que una charpa descolgada que no ejercía función alguna, sus tetas mostraban una juventud que contrastaba con el resto de su cuerpo, que exhibía una incipiente decadencia, y las piernas, abiertas como a horcajadas, permitían que un pene y escroto generosos se desparramaran sobre las sábanas. No pude reprimir por un instante pensar en la ventaja que tenían sobre los míos.

Le recoloqué el brazo en la charpa mientras me inundaba un agrio olor procedente de sus sobacos hirsutos que se mezclaba con la halitosis alcohólica que perduraba aún.

- ¿Qué te pasa, Verónica?

- Eh quehtoy mu nerviosa, porme algo, por favó,- dijo, mostrando signos claros de faltarle alguna sustancia a la que estaría habituada.

Por la mañana, mientras registraba las incidencias de Juan Manuel, el paciente de la fractura de húmero, pensé esperar un mejor momento que las tres de la madrugada para hablar con ella sobre el accidente, o lo que fuera que le hubiera pasado, pero al día siguiente ya se había ido.

Mientras me quitaba el uniforme en el vestuario pensé que por muchos años que me llevara en esta profesión nunca iba a estar seguro de haberlo visto todo.

15 de diciembre de 2010

Onán

Las piernas quedaron trémulas y el imperceptible jadeo cesó. El agua resbalaba rápida por su cuerpo apoyado en la pared de azulejos y su mente iba recuperando la realidad circundante tras abrir los ojos.

Como otras veces, sintió lo absurdo y lo imprescindible de todo aquello, lo atrayente y lo repelente, lo inherente y lo extraño, lo deseado y lo inalcanzable.

Quizás éste era un tiempo de autogamia, de seudopasión, de sexo sucedáneo, y se preguntó con tristeza si otra cosa era posible, pero enseguida recordó con alivio que Jehová mató hacía 2.500 años por el derramamiento de semen en la tierra por lo que, una vez más, un poco de pena le pareció un castigo menor. Pobre Onán, que para colmo pasaría injustamente a la historia como el primer aficionado a las manualidades.

27 de octubre de 2010

Apolo

Apolo ha entrado en el vestuario a cámara lenta dejando tras de sí una estela de gotas de agua que caen de su cuerpo, con vocación de lágrimas, y que no han podido mantenerse adheridas a él tras su breve viaje desde la piscina. Ahora se le ve de espaldas y no puede humanamente asemejarse más a la perfección a no ser que, como hace ahora, se da la vuelta y sus ojos miran al frente distraídamente mientras se pasea la escueta toallita de microfibra por su piel blanca, tan sólo oculta por el pegajoso speedo que, no obstante, explica a la perfección aquello que no vemos. La visión de tanta belleza me turba y me excita hasta el extremo de verme casi sorprendido por esos ojos distraídos.

Estoy reviendo videos de los Dieux du Stade, sí, pero nada comparado con Apolo, con quien he tenido la gracia de cruzarme unos minutos a cámara lenta esta mañana.

2 de octubre de 2010

Tyler Clementi

Venía risueño del salón después de haberme tragado a Massiel en la telebasura ‘mearle las cachas’ a la panda de impresentables, incluida la recién coronada People´s Princess, que presuntamente entrevistaban a la cantante. Me he sentado en la ventana virtual y me he puesto a Cat Stevens flojito para ojear los periódicos y, enlazando y enlazando, le he visto y me ha helado la sonrisa que aún perduraba , pobre chico, en el país de la 'libertad', de la 'democracia', y nada de la América profunda, no, sino pegandito a Nueva York del que sólo lo separa el puente de George Washington. El mismo puente donde se quitó la vida hace tan sólo una semana.

En estos momentos me acuerdo de tantos comentarios frívolos que tiene uno que escuchar y leer sobre salidas del armario, que si estamos en otros tiempos, que si valentía,…menuda mierda. Que se lo digan a Tyler. O a sus padres.

8 de julio de 2010

Miguel

Miguel es un colega guadiana, o sea, entra y sale de mi vida –laboral- periódicamente. Asoma y desaparece. Esta vez parece quedarse más tiempo. Y más cerca.

Emparejado y replicador de adeénes –a qué me suena eso- transmite constantemente la otra posibilidad de emparejamiento -a qué me vuelve a sonar eso-, o por lo menos a mí me lo transmite. Aunque es más verdad que últimamente he desarrollado bastante miopía para ese sexto sentido que presuntamente tenemos quienes entendemos para captar señales identificadoras. Y a algún fiasco reciente me remito.

Miguel tuvo un problemilla de salud que lo tuvo metido en un pijama hospitalario un par de días, así que busqué un momento para ir a verlo en el lecho del dolor donde me lo encontré espléndido pero con ese punto desvalido que da el color celeste gastado de esos pijamas. Me tendió la mano al verme llegar pero no sé por qué me incliné hacía él.

- Pero qué te ha pasado, hombre, a ver dame un bezito-, le dije exagerando el ceceo para darle un toque menos emotivo y más ‘festivo’ al comprender, demasiado tarde, que no venía para nada a cuento tanto cariño.

Él me lo devolvió sin titubear y seguimos hablando durante un rato de aquello que lo tenía metido en aquel pijama.

De vuelta al caos mañanero de la planta intenté explicarme el por qué de este impulso extemporáneo, pero de verás que no lo conseguí.

22 de febrero de 2010

Jimbito

Luces y sombras, altos y bajos, aperturas y cierres, subidones y bajones, euforias y apatías,…Y así durante todo un año, el año justo que hace que existe este engendroblog. Supongo que un poco más de lo mismo que en otros blogs y blogueros.

La efeméride se me estaba pasando por alto, de verdad, pero cuando estaba frente al blanco inmaculado carente de cualquier atisbo de inspiración literaria y a punto de rellenar con un post Fósiles o algo similar, me vino a la cabeza el recuerdo de un jovencísimo y fashion victim bloguero que fue el primero en dejar un comentario por aquí. Entre palabrejas incomprensibles decía así:

haha! señal recibidaa!! xDD
el truco para recibir visitas es poner comentarios en muchos blogs! algun dia me agradeceras este consejo!
MUACK!
LOL
XOXO

Le hice caso y encontré amigos entrañables, vosotros que me leéis con infinita paciencia, pero él fue desapareciendo poco a poco y yo también. Y es que no podía ser de otra forma por todas las distancias que nos separan, de edad, de intereses, de gustos,… Hoy, cumpliendo su vaticinio le agradezco aquel consejo dedicándole este post.

A Jimbito, el niñato italiano.



18 de diciembre de 2009

Fran, el recluido

Aquellos años de Chueca.com, ¿recuerdas?. Tus stripteases, lo delgadillo que estabas y aquel rabo que sacabas que nunca dejaba de sorprenderme. Siempre tan complaciente que incluso consentías en mostrarte totalmente cuando sabías de antemano que mi cara sería siempre un enigma para ti, incluso seguiste haciéndolo cuando supimos que éramos compañeros. Y enseguida, los interrogatorios. Que si qué categoría profesional, que si qué turno, que si qué vestuario, que si qué pasillo,…Yo, que no creo ni en el destino ni en la predestinación, no he podido evitar algún que otro repeluco cada vez que te miraba, a partir de entonces, en los pocos momentos que coincidíamos en aquel pasillo entre las taquillas, yo reconociéndote y tú, sospechándome.

Yo me creía el más atormentado hasta que supe que viviste en clausura, en aquel monasterio. Historias como la tuya, Fran, son las que me hacen comprender que las musas literarias viven entre nosotros y no en las mentes alucinadas de los autores. Leerte en tiempo real fue todo un privilegio, de aquel pecado de amor ‘intramuros’, de las paranoias de conciencia, de la pérdida de la autoestima, del traslado de monasterio por el incidente, del abandono de la Orden,…

Ahora nos cruzamos mucho, nos encontramos, y no sé por qué está pasando esto, porque ya te he dicho que no creo en el destino, será por eso que no quiero prestar demasiada atención a tus miradas que no entiendo por qué ahora tienen que ser cada vez más largas y más intensas, más dulces.


5 de octubre de 2009

Whatsisname, el giocondo

La sala está llena de uniformes blancos, de voces deseosas de expulsar precipitadamente información y de oídos abiertos de par en par. Yo, aunque también de blanco, estoy como invitado, pero tú esperas tu turno para contar lo interesante a quienes te relevan. Enseguida he reparado en ti. Y tú en mí.
No nos habíamos visto antes a pesar de trabajar tan próximos y por eso he pensado que la curiosidad ha hecho que nos hayamos cruzado varias miradas giocondas. Pero cuando el tiempo se ha enlentecido, las voces se han emborronado perdiendo significado y nuestras miradas se han mantenido pegajosas venciendo las interrupciones de los compañeros moviéndose inquietos entre nosotros, he llegado a sospechar que no es cuestión de curiosidad.
Mientras estimo que tu edad es poco más que la mitad que la mía presencio tus gestos y tu voz dirigidos a otros, pero tus ojos continúan siendo míos. Y los míos tuyos.
Alguien te ha preguntado por tu mujer y has aprovechado para romper esta continuidad. Alguien me ha preguntado qué hacía allí y le he dicho que mañana empezaba a trabajar con ellos. Con él.
Una última mirada de despedida. Esta vez corta. Es que nos esperan en casa.

15 de agosto de 2009

Xim

Tierno, cercano, sincero, cariñoso, sensible,... Y a la vez, gruñón, visceral, exigente, tenaz,... Bueno eso es lo que transmite con su blog y con sus comentarios en los nuestros porque realmente no tengo la oportunidad de tenerlo enfrente y percibir qué transmite este isleño que se ocultaba tras Joe D´Alessandro y que ahora nos enseña un ojito enfadado a modo de guiño cómplice.
Tengo que decirle que, aunque no se sea quien más me visita ni quien más me comenta, es el más omnipresente por la fuerza que desprende. ¿A quién se le ha ocurrido contar los días que llevaba sin postear?¿Y a quién protestar por la música que embuto en mi blog?.
Siento que te duren tan poco los novios, dearest, lo mismo es que no sabes escoger bien... además, que le den por c*lo a los novios, valga la redundancia, qué manía esa tan antinatural de emparejarse... Respira hondo y disfruta de la libertad/soledad. Te rodea el mejor paisaje para ello.

PD. ¿Xim es nombre, diminutivo, apodo,...?. Tender kisses y una promesa de visita si aterrizo alguna vez por allí.



28 de julio de 2009

Juanma (y II)

Domingo. Tres de la tarde. Cansado y bradipsíquico después de siete horas de intenso curro, muy intenso, como casi todos los domingos que me toca trabajar, por aquello de que hay el mismo trabajo que hay que resolver con la mitad del personal. Tiene que relevarme Juanma. Sí, el que tendría que estar prohibido pero no lo está. Esperaba verlo llegar con el aséptico uniforme sin forma o que deforma pero, claro, como todos los contratadillos de poco tiempo no tiene derecho a vestuario y se cambia en la planta. Por eso no he tenido más remedio que verlo aparecer con unos pantalones 'pirata' delatando la reciente depilación de piernas, que no sé imaginar hasta dónde llegará, y con una camiseta negra de tirantas enseñando... pues lo que enseñan esas camisetas y, sobre todo, cómo lo enseñan. La piel, el tatuaje del cuello y el cuerpo fantástico, los mismos que en Juanma (I)..., pero más a la vista.
Sí, estaba lento de reflejos y de pensamiento y eso ha dejado sin pestillo la puerta del armario.

- Hola, perdona, se me ha hecho un poco tarde-, ha dicho tras hacer la apoteósica aparición.
- Joder, que guaaa..-, he comenzado a balbucear.

En milésimas de segundo las neuronas del Consciente se han activado para intentar arreglar el inminente desastre de las del Subconsciente y le han sugerido terminar con "que guaaa...y", pero ha sido tan importante el 'shock' que al final la cosa ha quedado en "que guaaa...po".
Él no ha tenido ninguna reacción, disperso a su llegada ante aquel grupo de personas, pero mi cara de imbécil desconcertado no estoy seguro de que pueda olvidarla.
Ya más orientado he querido continuar con "que guaaapo... ese macuto", el que traía colgado de su hombro perfecto, pero convine inmediatamente en que añadir una guinda al "pastelazo" que había montado no iba más que a confirmar lo poco que oculta, a veces, un anillo de oro en el dedo anular.



24 de julio de 2009

Juanma (I)

Debería estar prohibido tener 25 años, tener ese color de piel, ese tatuaje detrás de la oreja y el cuerpo modelado por el ejercicio recurrente.
Debería estar prohibido emanar la ternura del novato en el oficio, de preguntar tantas y tantas cosas tan de cerca, de mirar pidiendo socorro en cada minuto.
Debería estar prohibido tener el tono de voz capaz de hipnotizarme, la inseguridad capaz de hacerme sentir protector, la sonrisa capaz de hacerme patear la puerta del armario.
Debería estar prohibido que en la larga noche en el puesto de control pueda velar tu sueño, oír tu respiración, percibir una incipiente erección.
Pero nada de esto está prohibido, Juanma, y no sé cómo podré soportar otra noche así. Espero que te despidan pronto, amor.

25 de junio de 2009

Axel

Axel surgió del limbo del eMule, ese limbo de mensajitos a los que nadie echa cuenta y que saltan a veces en la esquina inferior derecha de la pantalla.
Coincidimos bajándonos la misma guarrada porno y de ahí al msn. Me restregó, sin mala intención, su happy world en Hannover donde dirigía la orquesta de un musical, con menos 40 años y sin problemas para mostrar al mundo, al happy world, su homosexualidad. No tenía pareja porque no tenía tiempo, qué fuerte, y sin embargo siempre encontraba un ratito para hablar de nuestras cosas, yo en spanglish y él en germish, bueno él hablaba y yo escuchaba embobado a aquel arquetipo del éxito.
Se despidió a la francesa a pesar de ser alemán y yo me quedé como Penélope a pesar de no gustarme Serrat. Y cuando se me pasó la pena de ver su avatar siempre en rojo preferí pensar que no había sido más que un 'friqui' de esos que tanto han entrado en mi vida, inventándose todo el personaje. El Google me confirmó que en Hannover había un director musical llamado Axel, pero claro, ¿quién asegura que un 'friqui' no estuviera suplantando su personalidad?


9 de mayo de 2009

Cris

Abusos deshonestos, sí, así podría catalogarse aquello que pasó aquella noche. Eramos cinco en aquel piso de estudiantes sevillano pero ninguno brillaba con la luz con la que lo hacía Cris, un estudiante hetero comprometido con la lucha obrera a través de una organización de izquierda radical. Era inteligente el cabrón y tenía una mirada profunda presidida por unos ojos negros que te inundaban el alma de tranquilidad, y era de éstos que te dicen más callando que hablando.
En el piso supieron de mi orientación sexual alcahueteando en mi diario que "olvidaba" siempre, sin querer queriendo, en la mesilla de noche y Cris también lo sabía. Sin embargo, aquella noche accedió a acostarse conmigo en la cama de matrimonio de la casa para poder acomodar a algún invitado imprevisto en la suya, cosa que hizo con la mayor naturalidad del mundo demostrando así estar totalmente libre de  prejuicios, como no podría ser menos en alguien tan rojo como él. Pero una cosa es predicar y otra repartir trigo, por lo que nada más meterse en el catre se dió media vuelta disponiéndose a dormir y no dar pie a ningún malentendido, demostrando una vez más su inteligencia.
Yo no podía pegar ojo teniendo a escasos centímetros a aquel tío atractivo respirando lenta y profundamente y al que suponía presuntamente dormido, así que cuando no podía más me acoplé a su silueta suavemente, mi pecho en su espalda, mis rodillas en sus corvas, mi pubis en sus glúteos. Él seguía respirando pausadamente como si nada pasara así que no pude resistirme y deslicé mi mano dentro del pijama y comencé a acariciarle la entrepierna, que se negó a reaccionar. No pasó lo mismo con la mía que rápidamente  descargó toda su furia de forma contenida procurando no despertarlo.
El viernes siguiente íbamos en el autobús camino de la estación con el fin de pasar el fin de semana en casa lejos del calor sevillano. Viajábamos de pie, al final del vehículo agarrados a la barandilla observando cómo nos seguía el resto de los coches.
-La otra noche estaba despierto, ¿sabes?-, soltó a bocajarro.
-Joder, Cris, ¿en serio?. Tío, siento mucho lo que pasó. Perdóname.
-Me afectó mucho lo que hiciste, tío-, dijo gravemente mirándome ya de frente y matándome con sus ojos negros.
-Hostia, Cris, lo siento, tío, de verdad.
Cuando ya estaba casi muerto soportando su mirada inquisidora, de pronto, su rostro dibujó una sonrisa.
-Bueno, en realidad....no fue para tanto-, dijo mientras dirigía su sonrisa única hacia el intenso tráfico que nos perseguía insistentemente hasta la estación. Y es que Cris era el mejor de todos nosotros.




25 de abril de 2009

Jesús.

En el vestuario del trabajo se desnudan y se visten muchos maricones. Tan sólo en mi pasillo somos cuatro, para colmo todos armarizados. Jesús es uno de ellos, tan sólo a tres taquillas de mí, casi nos damos con los codos mientras nos desnudamos, y llevamos varios meses mirándonos a hurtadillas pero descaradamente, es decir, nos dedicamos miradas prolongadas, no a la cara, pero sí al resto de nuestros cuerpos. No es muy alto, pero tiene una cara preciosa y un cuerpo fuerte muy bronceado. Su mirada me traspasa los slips y la mía los suyos cuando antes de ponernos el uniforme nos acomodamos los genitales dentro de ellos constituyendo ese momento como parte de una liturgia.
Muchas veces he fantaseado con coincidir luego en el curro y arrinconarlo sin mediar palabra y mamársela o follármelo, y sin embargo, hoy, en la soledad del pasillo lleno de taquillas, cuando estaba acomodándome la polla, ha dado un paso hacia mí y en un gesto rápido ha deslizado una mano dentro del slip mientras con la otra me ha hecho volver la cara hacia la suya besándome suavemente y susurrándome algo que no he podido entender porque creí desvanecerme.
Una vez más, el tren ha pasado y no he subido, y no sólo eso, a partir de mañana me faltará algo de oxigeno cuando Jesús se desnude a mi lado y no pueda dedicarle esas miradas furtivas.

(José, siento que no te guste lo de maricón pero quiero seguir reivindicándolo como seña de identidad de este blog)


6 de abril de 2009

Manu, el seropositivo.

La llamada de la habitación sonaba por tercera vez esa noche y, en otras circunstancias, el auxiliar ya habría sabido zanjar el tema para evitar otras más en lo sucesivo simplemente llevándole media docena de pijamas para que se fuera cambiando conforme los empapaba con aquella sudoración persistente que le impedía descansar. Era la primera vez que Manu necesitaba hospitalizarse desde que aquel amante londinense lo marcara con algo más que el desamor, y estaba muy angustiado y solo en la habitación, por lo que pensó que vendría bien un poco de charla con el paciente para tranquilizarlo aprovechando cada entrega de ropa.
Siempre estaba sentado en el borde de la cama esperando la respuesta a cada llamada pero la cuarta vez, cuando entró, le estaba esperando en el baño quitándose la camisa mojada dejándola caer al suelo junto a los pantalones. Manu era delgado y velludo y su silueta iluminada por la luz fluorescente constrastaba con los azulejos blancos, y en la fina cara sus ojos inmensos protagonizaban una mirada inquietante, mezcla de miedo y dulzura. En cualquier otra circunstancia, el auxiliar habría dejado la ropa limpia sobre la cama obviando aquella desnudez extemporánea, sin embargo esperó a que se secara el cuerpo sudoroso y se colocara primero la camisa y después el pantalón, permaneciendo unido a aquellos ojos grandes todo el tiempo, que parecía paralizado. Manu agradeció la ayuda educadamente con una sonrisa y salió del baño cuando el aturdido sanitario atinó a retirarse.
El ronco timbre volvió a sonar al rato, pero esta vez acudía con varios pijamas en las manos.
- Manu, te he traído varios pijamas para que te puedas cambiar cuando quieras, sin esperar, ¿vale?-, dijo, tratando deliberadamente de parecer perezoso.
- Claro, es mejor -, respondió, convencido de haber recibido aquella noche algo más que atención profesional.


5 de abril de 2009

Diego, el hetero.

Aquella pregunta fue una declaración de intenciones. Formulada así, en medio de la noche calurosa de finales de curso, en la intimidad de la habitación de una modesta residencia de estudiantes, resultó una autodelación.
- ¿Tú duermes muy profundamente, Diego?
Tu habitual mirada distante, al oír la pregunta, se concentró en mis ojos, quemándome como cuando se concentra la luz del sol a través de una lente. Me miraste como solías mirar a las tías con las que te acostabas en aquella misma habitación y de las que me contabas luego las hazañas de cama, y te acariciaste el pecho desnudo mecánicamente como hacías a menudo. Desde ese momento no te hicieron falta las palabras para hacerme saber cuáles eran tus deseos y en qué momento querías verlos cumplidos. Dejaste de acariciarte y supe que yo debía de continuar, como también supe que las caricias debían proseguir traspasando el límite del cinturón acabando mi mano empapada a borbotones.
Fue un mes y medio, el de ese fin de curso, desenfrenado. Me hiciste delirar cuando tu boca llenaba la mía, cuando el siempre inesperado sabor dulce me desbordaba la garganta y cuando me inundabas con tu cuerpo desnudo ondeando abrazado tras de mí. Después de cada explosión te ibas sin decir adiós, sin saber si llamarías a la puerta otra vez, dejándome con el sabor agridulce de haberte hecho feliz aún a costa de mi insatisfacción y con la certeza de saberte otras veces, en la habitación de al lado, gozando con una mujer.


1 de abril de 2009

Manuel, el novio.

Ya no recuerdo su nick y eso que no hace tanto que le dije adiós fulminantemente. Todavía no me explico cómo le dejé traspasar el umbral de lo virtual  y personarse en la oficina. Hay que ver lo que puede engañar una webcam y un buen marketing personal a través del mesenller, que consiguieron que un cuarentón fibrado, sin-pluma y bien conservado se manifestara en directo como una loca bajita con patas de gallo.
Lo realmente enigmático es que, a pesar de la desagradable sorpresa de cómo se materializó en presencia de mis compañeros, sin invitación formal, no lo mandara a tomar-por-culo, lugar anatómico por dónde a él no le gustaba recibir nada porque era top. Sí, el mozo era activo a pesar de la espectacular  pluma que portaba y que le resultaba imposible disimular.
A la semana del primer contacto en el chat de Chueca ya refería quererme, a la tercera decía ser mi novio y al mes no le importaba adoptar a mis hijos con tal de que me fuera a vivir a su casa. Os aseguro, queridos extraterrestres, que el "sentido común" que me había mantenido en el armario hasta los 45 no fue capaz de sacarme de la abducción que este tío ejercía sobre mí. Llegamos hasta tener peleas de novios, reproches y desavenencias, como está protocolizado en toda relación que se precie. Además, no era mi tipo, era absorbente, soberbio y hasta muy mari y en definitiva, la antilujuria y, no obstante, consiguió que le besara a escondidas en la oficina, que me enseñara su apartamento y que se la mamara al pasar por el saloncito. También consiguió que en casa tuviera que dar explicaciones sobre aquel nick, mistercloset, que me había dejado guardado torpemente en el mesenller.
Este infausto suceso me sacó brutalmente, como no podía ser de otro modo, del estado de abducción en el que estaba inmerso y determinó el fin de aquella desgraciada relación que casi acaba con mi cálida vida en el armario.