
1 de noviembre de 2011
Alberto

24 de octubre de 2011
Mahatma

17 de julio de 2011
DSK y Vargas Llosa
17 de diciembre de 2010
Verónica
El protocolo exigía habitación individual para ella y así se hizo. La compañera del turno de tarde se despidió deseándome una buena noche no sin antes advertirme de las peculiaridades del caso.
A las tres de la madrugada sonó el timbre de llamada. La encontré sentada en la cama sin más ropa que una charpa descolgada que no ejercía función alguna, sus tetas mostraban una juventud que contrastaba con el resto de su cuerpo, que exhibía una incipiente decadencia, y las piernas, abiertas como a horcajadas, permitían que un pene y escroto generosos se desparramaran sobre las sábanas. No pude reprimir por un instante pensar en la ventaja que tenían sobre los míos.
Le recoloqué el brazo en la charpa mientras me inundaba un agrio olor procedente de sus sobacos hirsutos que se mezclaba con la halitosis alcohólica que perduraba aún.
- ¿Qué te pasa, Verónica?
- Eh quehtoy mu nerviosa, porme algo, por favó,- dijo, mostrando signos claros de faltarle alguna sustancia a la que estaría habituada.
Por la mañana, mientras registraba las incidencias de Juan Manuel, el paciente de la fractura de húmero, pensé esperar un mejor momento que las tres de la madrugada para hablar con ella sobre el accidente, o lo que fuera que le hubiera pasado, pero al día siguiente ya se había ido.
Mientras me quitaba el uniforme en el vestuario pensé que por muchos años que me llevara en esta profesión nunca iba a estar seguro de haberlo visto todo.
15 de diciembre de 2010
Onán
Como otras veces, sintió lo absurdo y lo imprescindible de todo aquello, lo atrayente y lo repelente, lo inherente y lo extraño, lo deseado y lo inalcanzable.
Quizás éste era un tiempo de autogamia, de seudopasión, de sexo sucedáneo, y se preguntó con tristeza si otra cosa era posible, pero enseguida recordó con alivio que Jehová mató hacía 2.500 años por el derramamiento de semen en la tierra por lo que, una vez más, un poco de pena le pareció un castigo menor. Pobre Onán, que para colmo pasaría injustamente a la historia como el primer aficionado a las manualidades.
27 de octubre de 2010
Apolo
Apolo ha entrado en el vestuario a cámara lenta dejando tras de sí una estela de gotas de agua que caen de su cuerpo, con vocación de lágrimas, y que no han podido mantenerse adheridas a él tras su breve viaje desde la piscina. Ahora se le ve de espaldas y no puede humanamente asemejarse más a la perfección a no ser que, como hace ahora, se da la vuelta y sus ojos miran al frente distraídamente mientras se pasea la escueta toallita de microfibra por su piel blanca, tan sólo oculta por el pegajoso speedo que, no obstante, explica a la perfección aquello que no vemos. La visión de tanta belleza me turba y me excita hasta el extremo de verme casi sorprendido por esos ojos distraídos.
Estoy reviendo videos de los Dieux du Stade, sí, pero nada comparado con Apolo, con quien he tenido la gracia de cruzarme unos minutos a cámara lenta esta mañana.
2 de octubre de 2010
Tyler Clementi

Venía risueño del salón después de haberme tragado a Massiel en la telebasura ‘mearle las cachas’ a la panda de impresentables, incluida la recién coronada People´s Princess, que presuntamente entrevistaban a la cantante. Me he sentado en la ventana virtual y me he puesto a Cat Stevens flojito para ojear los periódicos y, enlazando y enlazando, le he visto y me ha helado la sonrisa que aún perduraba , pobre chico, en el país de la 'libertad', de la 'democracia', y nada de la América profunda, no, sino pegandito a Nueva York del que sólo lo separa el puente de George Washington. El mismo puente donde se quitó la vida hace tan sólo una semana.
En estos momentos me acuerdo de tantos comentarios frívolos que tiene uno que escuchar y leer sobre salidas del armario, que si estamos en otros tiempos, que si valentía,…menuda mierda. Que se lo digan a Tyler. O a sus padres.
8 de julio de 2010
Miguel

Miguel es un colega guadiana, o sea, entra y sale de mi vida –laboral- periódicamente. Asoma y desaparece. Esta vez parece quedarse más tiempo. Y más cerca.
Emparejado y replicador de adeénes –a qué me suena eso- transmite constantemente la otra posibilidad de emparejamiento -a qué me vuelve a sonar eso-, o por lo menos a mí me lo transmite. Aunque es más verdad que últimamente he desarrollado bastante miopía para ese sexto sentido que presuntamente tenemos quienes entendemos para captar señales identificadoras. Y a algún fiasco reciente me remito.
Miguel tuvo un problemilla de salud que lo tuvo metido en un pijama hospitalario un par de días, así que busqué un momento para ir a verlo en el lecho del dolor donde me lo encontré espléndido pero con ese punto desvalido que da el color celeste gastado de esos pijamas. Me tendió la mano al verme llegar pero no sé por qué me incliné hacía él.
- Pero qué te ha pasado, hombre, a ver dame un bezito-, le dije exagerando el ceceo para darle un toque menos emotivo y más ‘festivo’ al comprender, demasiado tarde, que no venía para nada a cuento tanto cariño.
Él me lo devolvió sin titubear y seguimos hablando durante un rato de aquello que lo tenía metido en aquel pijama.
De vuelta al caos mañanero de la planta intenté explicarme el por qué de este impulso extemporáneo, pero de verás que no lo conseguí.
22 de febrero de 2010
Jimbito

Luces y sombras, altos y bajos, aperturas y cierres, subidones y bajones, euforias y apatías,…Y así durante todo un año, el año justo que hace que existe este engendroblog. Supongo que un poco más de lo mismo que en otros blogs y blogueros.
La efeméride se me estaba pasando por alto, de verdad, pero cuando estaba frente al blanco inmaculado carente de cualquier atisbo de inspiración literaria y a punto de rellenar con un post Fósiles o algo similar, me vino a la cabeza el recuerdo de un jovencísimo y fashion victim bloguero que fue el primero en dejar un comentario por aquí. Entre palabrejas incomprensibles decía así:
Le hice caso y encontré amigos entrañables, vosotros que me leéis con infinita paciencia, pero él fue desapareciendo poco a poco y yo también. Y es que no podía ser de otra forma por todas las distancias que nos separan, de edad, de intereses, de gustos,… Hoy, cumpliendo su vaticinio le agradezco aquel consejo dedicándole este post.
A Jimbito, el niñato italiano.
18 de diciembre de 2009
Fran, el recluido
Yo me creía el más atormentado hasta que supe que viviste en clausura, en aquel monasterio. Historias como la tuya, Fran, son las que me hacen comprender que las musas literarias viven entre nosotros y no en las mentes alucinadas de los autores. Leerte en tiempo real fue todo un privilegio, de aquel pecado de amor ‘intramuros’, de las paranoias de conciencia, de la pérdida de la autoestima, del traslado de monasterio por el incidente, del abandono de la Orden,…
Ahora nos cruzamos mucho, nos encontramos, y no sé por qué está pasando esto, porque ya te he dicho que no creo en el destino, será por eso que no quiero prestar demasiada atención a tus miradas que no entiendo por qué ahora tienen que ser cada vez más largas y más intensas, más dulces.