19 de noviembre de 2010

Dame un poquito

Nuestro querido Alforte, director del ínclito blog Mulholland World, tuvo a bien de participar en nuestra sección de peticiones del lectoyente solicitando un temita de Supertramp. ¡Como si eso pudiera ser!, que decimos por el suroeste cuando algo nos parece de imposible factura.
Como quiera que me daba cosilla de no darle el caprichillo me quebré el coco buscando la más corta y de más fácil instrumentación y sólo encontré lo primero. Para la segunda cuestión tuvimos que usar las tijeras.
Esta dificultosa "producción" tuvo que soportar, además, la avería del micro y el formateo del PC por lo que el resultado, pues..., eso que me ha costado mucho, vaya. El productor, Diógenes, quiere agradeceros que:
  • No os deis cuenta del ruido de fondo, total, se nota poco cuando empieza la bulla.
  • No echéis de menos el solo de saxo, total, qué pesado el Helliwell ese.
  • No os importe el desnivel de octavas Runagay/Hodgson, total, qué chillón el tío.
  • No sospechéis que la guitarra acústica no es de doce cuerdas, total, mira que bien toca Paco de Lucía sólo con seis.
Bueno, Alforte, la próxima baja el listón, tío, algo así como el 'Jump the frog' de Mary of the Mount.


14 de noviembre de 2010

Amanece


La claridad va inundando la habitación a la par que oigo el gimoteo conocido que yo traduzco como un 'buenos días', así que abro los ojos legañosos esperando ver el esperable hocico negro a escasos centímetros de mi cara. Y lo veo. Y lo toco.
En la calle voy terminando de despertar entre el aire frío que sopla y los tirones de la correa en la mano que no cesan hasta llegar al pinar, por donde el sol está saliendo arrullado por un coro de rabilargos. Y lo oigo.
De lo profundo de la arboleda llega el olor suave del campo humedecido por el rocío. Y lo huelo.
De vuelta, en el porche, Diógenes devora su desayuno mientras me caliento las manos con la taza de rooibos. Y lo gusto.
Amanece así, como siempre, con mi dosis de recarga de pilas para aguantar -para aguantarme-pero, no, hoy no es un día cualquiera...

- Diógenes, ¿sabes qué día es hoy?, -le pregunto en voz alta.

Él me ha mirado inclinando a un lado la cabeza con cara intrigada ignorando totalmente que hoy es su cumpleaños, pero claro, para él es sólo una mañana más. Espléndida, pero como tantas otras.