Nadie como Diógenes. Para todo, para cualquier cosa. Un comodín quitapenas.
Nada como el mar, el océano, infinito, para abducirlo todo, para dejarte vacío.
Nada como el viento para limpiar el alma, para renovarte.
Juntarlos a los tres, mar, viento y Diógenes, no es fácil. Agenda, clima, calendario, una conjunción que no siempre puede ser. Hoy sí se ha podido. Y vengo tan feliz que no me lo creo.