lunes, marzo 30

Blogsharemanía

Creo que estoy infectado por el VSB, el Virus Share de la Blogosfera, que provoca la Blogsharemanía que nos convierte en adictos a la audiencia y que transforma nuestro blog en víctima del marketing. Ya empezaba a mostrar síntomas claros, como impulsos por insertar comentarios arbitrarios en blogs de éxito o seguirlos con el único objetivo de incluír mi perfil en sus listas. Inclusó cambié nerviosamente en varias ocasiones las tripas del HTML para darle un look único....Y casi me lo cargo.
Introduje también algunas imágenes para engalanarlo y hacer más atractivas algunas entradas. El VSB ya estaba desarrollándose en mi interior. Me descubrí buscando imágenes de twinks de barrigas tableteadas y torsos lampiños para aderezar mis mensajes y contemplé también algunas ideas para diseñar un premioblog con nombre extravagante con el que hacer nuevos blogamigos. El VSB continuaba su invasión.
Cada vez que entraba en el blog lo primero era una visita a las estadísticas, al artilugio de "seguidores" y a los comentarios. La fiebre hizo su aparición.
Aunque es una enfermedad benigna y con buen pronóstico que no costaría mucho esfuerzo sobrellevar, me alejaría de aquello por lo que yo inicié esta singladura, así que, queridos extraterrestres, no más comenta-spots, ni adornos poco pertinentes, ni fidelidades de atrezzo, ni visitas cada cero coma al Google Analytics, ni tampoco condedoraciones.   
Tan sólo dejadme, eso sí, jugar con el diseño un poco, que esto no se debe al VSB sino al afán de verme totalmente identificado con el blog.




sábado, marzo 28

Mantras del armario.

El armario de los maricones latentes es ciertamente asfixiante, como un zulo. Como todo secuestrado he desarrollado mi propio método de resistencia para no dar la patada en la puerta, vestirme de Gloria Gaynor y cantar I will survive por la calle como un poseso, lo cual estaría bastante mal visto por la sociedad provinciana en la que subsisto.
Así que he desarrollado una serie de mantras adaptados libremente del hinduísmo para soportar este encierro. Están recogidos en una obra inédita llamada REZHITAYA MARIKHARMA de la que os extraigo los más usados:

OM DEJATOMHO YAEN RHEPISA .  Mantra para alejar la tentación de comprar libros de temática gay.

OM AWANTA ORHINANDA.  Mantra para no usar servicios públicos de dudosa reputación.

OM KHAMINANDA ORANGHUTANDA.  Mantra para evitar caminar meneando el culito.

OM NOMIRHADA BULTOPERNHADA.  Mantra para evitar delatarse con mirada lasciva.

OM  POYAMIHA MASHAKANDA.  Mantra para descargar tensiones sexuales perversas.

OM PORNHOVEAS KWANDOPENA.  Mantra para aliviar la falta de contacto carnal.

OM SIMHULANDA MASHOTADAS.  Mantra para disipar sospechas sobre la tendencia sexual.

OM RHEFERENZIAYA ESPOSHIJANDA.  Mantra para reafirmar la capacidad progenitora.

Se aconseja recitarlos tantas veces haga  falta para conseguir el efecto deseado y hacerlo siguiendo alguna melodía conocida, a ser posible que sea respetuosa con la mística de la técnica.



viernes, marzo 27

Frivolidad vs Melancolía vs Rutina

En raros días como hoy que me levanto fácilmente lacrimógeno  me dan ganas de meterme 50 Julios p´al cuerpo y tranquilizarme el corazón. Con esto, que viene siendo una barbaridad y lo aclaro para quien no sepa de qué estoy hablando, lo que vengo a decir es que hay que darse una descarga de algo, no sé, por ejemplo, de frivolidad.
Volvía del trabajo muy temprano conduciendo con la sola compañía de Elton John y George Michael cantándome en vivo Don´t let the sun go down on me cuando noté que algunas lágrimas me nublaban la vista. Me extrañé porque la he oído cientos de veces y a pesar de que estos dos maricones empedernidos están que salen en esta versión, siempre había llegado a la última nota disfrutándola a tope, pero "en seco". Así que me enjugué la mariconada de lágrimas aquellas y me propuse para hoy jornada de descarga de frivolidad.
He desayunado sin límite de calorías y me he largado a la piscina. Nadar, he nadado poco, la verdad, aunque tampoco era ese mi objetivo, pero mis compañeros de calles sí que se esforzaban, así están de rebuenos los tíos. Allí en el agua poco puedo visualizar porque la naturaleza me ha dotado de poca agudeza visual y sin gafas, ya se sabe, pero en las duchas es otra cosa. Aquello es todo desinhibición y poca prisa por secarse y yo me dedico a deleitarme a hurtadillas con esos nadadores en bolas meneándose de acá para allá y dándose jabón por todos lados. Lo malo viene cuando alguno se te acerca de frente y te habla como si estuvieramos en la barra del bar pero con la toallita diminuta de microfibra secándose toda la entrepierna y yo tener que mirarle a los ojos en lugar de a ese otro lugar que acabo de mencionar, tal y como me pide el cuerpo. Y todo ello con expresión de estar escuchándole con lo oídos inutilizados por los latidos del corazón.
Ya en casa he encendido el ordenador, he puesto el mismo CD y me he metido en páginas guarrillas de tíos haciendo, pues eso, guarradas, y enseguida se me ha puesto dura como siempre, que hasta la fecha no necesito apoyo farmacológico para este menester. Pero al ratillo han empezado estos dos, otra vez, no dejando que el sol se ponga sobre mí y, eah, otra vez la llorera, y yo me he cagao en tó lo que se menea.
Así que he apagado el ordenador con rabia, nada de Inicio-Apagar-equipo sino con el botón, y me han dado ganas de sacar a pasear al perro otra vez esta mañana y ponerme a tocar el bajo un rato, cambiando la descarga de frivolidad por otra de melancolía.
 Pero he decidido, al final, que las mejores descargas son las de rutina y así que me he ido al supermercado y a la vuelta me he puesto a barrer y a guisar y cosas así. Esta última técnica es más invasiva pero a la par más efectiva, y así llevo todo el día, como lobotomizado.



martes, marzo 24

Felipe, el alumno

No, tú no eras uno más. Tenías a todas mis compañeras como gallinas babosas alborotando a tu alrededor, esas mismas que año tras año protestan y despotrican cuando llegan los universitarios para las prácticas. El primer día no te presté mucha atención, la verdad, ya que a mí tampoco me hace mucha gracia el coñazo de los alumnos, y te ignoré un poco, pero al día siguiente me viniste con una duda bastante boba y me disponía a soltarte un sermón cuando me topé con tu sonrisa inesperadamente. Me desarmaste de tal manera que casi ni pude responder tus preguntas, y seguro que te diste cuenta de cómo me dejaste porque cada vez que nos cruzabamos por el pasillo volvías a reírte, como recordando mi torpeza. Desde ese día te obsevaba en el vestuario. Eras un Dieux du Stade al que veía desnudarse a cámara lenta y al que no podía dejar de mirar sin importarme que notaras cómo te deseaba.
 Tu seguridad en ti mismo hacía que me llevaras a tu terreno cuando querías, como si los 10 años menos los tuviera yo, como aquella vez que, pidiendo mi opinión, te empeñaste en que te "mirara" la espalda, que decías tú que te dolía al estudiar. Todavía siento vergüenza cuando recuerdo cómo nos sorprendió aquella compañera en el almacén mientras tú, con la blusa del uniforme en una mano, dejabas que las mías se pasearan por tu espalda furtivamente intentando convertir en caricias aquella exploración dorsal. 
El curso siguiente pregunté por ti y una de las alumnas nuevas me contó con lágrimas en los ojos que una carretera secundaria que recorrías cada día se quedó para sí toda tu belleza, enviándote al Olimpo de los Dieux du Stade. Y en ese momento me invadió una certeza extraña de que las sonrisas del pasillo y tu torso desnudo en aquel almacén fueron un guiño de complicidad, una invitación al amor.



lunes, marzo 23

La blogaysfera

Queridos extraterrestres, soy tan novato aún en la blogsfera que cada día me percato de cosas nuevas en vuestros blogs, y no me refiero precisamente a las entradas. De hecho, este engendroblog mío tiene poco más de un mes de vida y aunque cuando lo parí era padre ya de otro monstruítoblog, éste tenía sólo dos semanas de vida, pero de él no puedo contar más. 
En este corto tiempo he descubierto que podemos seguirnos, premiarnos, comentarnos y hasta invitarnos. Que nos gusta el arte en todas sus facetas pero que del deporte sólo sus protagonistas, que nos gusta ser leídos, escuchados, pero también leer, escuchar. Que nos consolamos en nuestras desgracias, muchas de ellas derivadas del hecho de ser maricones, tanto quienes respiráis la atmósfera como quienes somos anaerobios. Que tenemos tiempo para la erudición pero también para la frivolidad, para blogs de estética mística pero también para los de megapollas superexplícitas, uhmmmmm. Que muchos engordan el Histats  a la vista de todos y otros revisamos  ilusionados el Google Analytics en secreto, y que muchos hemos empezado esta bitácora dudando del rumbo y del éxito de la travesía.


viernes, marzo 20

Más cine



En Get Real, dos jóvenes enamorados han de decidir sobre su destino. Eclosión en estado puro.












                                 
Yossi & Jagger, amor en tiempos de guerra.










Got, but not forgotten, un thriller romántico muy recomendable.






jueves, marzo 19

De cine







En el Dailymotion se encuentra bastante cine sobre maricones, sobre todo de temática joven, lo que pasa es que casi todo es extranjero, y no es por xenofobia pero es que mi inglés es muy básico. Algunas vienen subtituladas y otras he aprendido a subtitularlas yo con algo de software y paciencia.
No han ganado ningún Oscar pero da una gran satisfacción ver reflejados en cine nuestros sentimientos y nuestras vidas. 
En "Beautiful thing" un joven londinense de familia desestructurada descubre su homosexualidad a través de su amigo gay. Tiernísima.
"Latter days" confronta dos mundos y dos modos de vivir la homosexualidad, la de un joven mormón y la de un guaperas fashion victim. Un poco pasada de rosca pero merece la pena.
"Rock Haven" es la historia de un joven que tiene que enfrentar sus sentimientos a sus creencias religiosas. Preciosa.
En "Shelter" un joven tiene que elegir entre sus compromisos familiares y ser él mismo. Muy buena.
Son historias de amor, sin romanticismo empalagoso y de amor entre hombres. De vez en cuando me apetece verlas y desintoxicarme de tanto músculo y polla depilada. Os lo recomiendo, queridos extraterrestres.

miércoles, marzo 18

Sinnombre, el playero.

A finales de los 70 todavía había varios kilómetros de playa virgen cerca del pueblo. Iba por las mañanas para hacer nudismo, solo, donde no había nadie entre semana, tan sólo algunas personas paseando de tarde en tarde por la orilla, alejado a unos 200 metros acampando donde comenzaban las dunas. Allí estaba yo, solo bajo la sombrilla escondiéndome de un sol abrasador cuando vi aparecer a lo lejos, caminando por la orilla, un tío moreno por el sol, con un tanga que delataba sus inclinaciones sexuales. Caminaba despacio y no dejaba de mirar hacia donde yo me encontraba, y yo comencé a mirarlo también fijamente, respondiendo en cierto modo a su invitación, si bien no se estaba dando por aludido. Cuando ví que se rendía y se disponía a alejarse salí de la sombrilla, me levanté y empecé a sacudirme la arena pegada al cuerpo. En se momento se paró en seco y se volvió hacia mí, que comenzaba a dirigirme al pinar en las dunas para ocultarme. Apareció al momento, buscándome, y me encontró entre los arbustos del pinar arrodillado y sentado sobre los pies, desnudo.
El tanga que llevaba era horrible, como de ganchillo y él era mucho mayor de lo que parecía a lo lejos, sobre unos cuarenta, el doble que yo, pero ya era tarde para decir no y además estaba tan caliente que no me lo pensé y tal como llegó le aparté el ridículo tanga y se la dejé salir por el pernil. Estaba operado y no tenía prepucio lo cual me proporcionó una nueva decepción puesto que me privó de ese momento sublime de desenfundarla una vez que la tienes en la boca y lo has acariciado varias veces con la lengua.
De todas formas él no había acudido a mi invitación para sexo oral. Lo intenté, os lo aseguro, pero al tercer intento se retiró dejándome con la boca entreabierta totalmente insatisfecho y mirándole confundido. Empujándome suavemente la cabeza hacia abajo me dejó a cuatro patas y empezó un rimming memorable, el primero de mi vida, que casi me hipnotiza, de tal manera que no percibí cuando cambiaba la lengua por otra parte de su cuerpo más contundente, que me introdujo brutalmente. El dolor me hizo levantar el cuerpo que quedó arrodillado con las piernas entreabiertas ensartado por aquel madurete desconsiderado, que al ver mi reacción se asustó pidiendo perdón varias veces, pero sin sacarla.
Yo no sé por qué, pero tras ese momento de dolor y confusión, me descubrí allí arrodillado en la arena, con una erección imponente, penetrado por aquel macho maduro, de rodillas tras de mí y apesadumbrado, pero a pesar del dolor, le cogí los brazos rodeando mi cuerpo con ellos y le supliqué que siguiera follándome brutalmente.Él apretó el abrazo y yo me dejé hacer, como un pelele, y empujó una y otra vez, haciéndome temblar en cada empellón, hasta que se fueron haciendo más espaciados y acabarse.
No hubo casi palabras, no hubo besos en el cuello, no hubo nada más. Sólo calor, sudor y mosquitos.
Cuando terminó de gemir se levantó, se la guardó en el tanga de ganchillo, miró como me quedaba tirado en la arena con aquello babeando y tieso aún y desapareció entre los pinos. 

lunes, marzo 16

Mapplethorpe

Hace unos días que se cumplieron 20 años de la muerte de Robert Mapplethorpe y yo quisiera, emulando a otro bloggero que sigo, rendir homenaje a este magnífico fotógrafo.








Pesadillas

Esta noche he vuelto a tener una pesadilla erótica. Esta vez el tío no conseguía que se le pusiera dura. Otras veces, tenía halitosis cuando le iba a comer la boca. En otra ocasión tardaba tanto en encontrar el agujero que se corrió en la nalga. De lo peor fue cuando comenzaba a intimar con alguien y de pronto la escena se trasladaba a un lugar público rodeado de toda mi familia. También, la polla más hermosa con la que soñaba adquirió un aspecto de no haberse lavado en semanas cuando la descapullé para mamarla.
¿Por qué tiene que pasarme esto?¿Por qué tengo negado el derecho a soñar?¿Soy acaso el más extraterrestre de todos?

martes, marzo 10

Sinnombre, el anónimo.

Estaba yo en esos niveles de testosterona insoportables que te hacen perder el sentido de la prudencia y acudir a esos meaderos de grandes almacenes. Sí, esos que tienen maricones fijos,  generalmente mayorcetes, apostados durante horas mirando de reojo como se sacan los chavales sus tiernas pollas, se la desentumecen y estiran con excitantes movimientos de sus dedos y se la sacuden con brío cuando terminan.
Pues eso, que estaba yo rezumando hormonas por las orejas, merodeando por la entrada de los servicios del centro comercial y vi que entraba Sinnombre, un tío de veintitantos la mar de guapo, metidito en carnes, pero en esos momentos no se es muy exigente.  Le seguí a una distancia prudente y al entrar me sorprendí verlo secándose las manos en el aparato ventilador de la pared y enseguida comprendí que estaba simulando haber meado, cuando en realidad no había tenido tiempo para eso. Me coloqué en uno de esos meaderos y me la saqué. Intenté mear pero me fue imposible del ataque de nervios que tenía así que empecé a meneármela con disimulo para sacarla del encogimiento vergonzante en el que se encontraba, cuando el pedazo de tío se me colocó al lado y, sacándosela, empezó a tocarse. No era una gran polla, no, pero era guapete y su mirada destilaba ganas de meterme mano. Inesperadamente me susurró algo que no entendí porque no estoy acostumbrado a que me hablen en esos momentos sino que más bien se actúa en silencio. Así que le hice repetir la pregunta.
-¿Dónde vamos?
-Ven aquí, le dije señalándole una de las puertas de los WC a la vez que me dirigía dentro rápidamente.
Se lo pensó unos segundos que me parecieron interminables pero terminó entrando. No había nadie más en aquellos servicios pero aquel muchacho tenía bastante miedo de hacerlo allí y se le notaba claramente,  recelando de todos mis movimientos, desde que eché el cerrojo de la puerta hasta que empecé a acariciar su cuerpo. Pero se dejaba hacer, respirando jadeante, más por el nerviosismo que por la excitación, mientras le desabrochaba el pantalón y le sacaba la pollita, que presagiaba un gran trabajo por mi parte. Yo, en cambio, la tenía dura y palpitante y Sinnombre miraba atónito los pulsos que parecían darle vida propia, no pudiendo apartar la vista de ella.
Como hipnotizado, aquel gigantón se agachó despacio y con dificultad por la estrechez del habitáculo, hasta arrodillarse, quedando su cara a escasos centímetros de mi polla, a punto de explotar. Empezó a olérmela dando inspiraciones profundas, esnifando, y cerrando los ojos de placer. Pero entonces se oyó un portazo que lo sacó de su letargo haciendo el ademán de huir, por lo que yo lo sujeté por la cabeza y se la quise meter en la boca, asustándose aún más y saliendo precipitadamente del WC.
Y así terminó mi aventura de sórdido urinario con aquél varón anónimo....bueno, terminó más bien con mi mano dando unos vaivenes, pocos pero certeros, que hicieron que descargara la "tensión" acumulada que llevaba.

sábado, marzo 7

Mala suerte

Queridos extraterrestres:
Yo no sé a vosotros, pero tanto mis comienzos con los tíos como los encuentros muy, pero que muy puntuales ya de adulto han sido tan anodinos, sórdidos o insustanciales que tienen gran parte de la culpa de que me encuentre en este limbo del espacio exterior. Tal fue mi mala suerte como la que describo en los posts de este blog, sobre todo en los etiquetados como nombres. La única persona que ha merecido la pena en mi vida ha sido una tía, es decir, que el refrán de "Dios le da pañuelos a quien no tiene mocos" podemos aplicarlo con toda tranquilidad de equivocarnos poco. ¿Será que es cierto lo de que existe la bisexualidad y no que es un invento de los maricones inseguros?
Yo es que cuando veo en la tele, los periódicos, las novelas, las pelis, los cortos, esas historias de amor entre tíos es que me corroe la envidia. Porque, digo yo, ¿es que todos los "taraos" me tocaron a mí?¿Por qué no tuve derecho, aunque fuera a un Brokeback Mountain?

viernes, marzo 6

Mary and Freddie

Unos comentarios cruzados con Rezor me ha traído a la memoria una pareja famosa aunque no precisamente por protagonizar la típica historia de amor. Rezor hablaba de verdades y farsas y muchas historias de amor están llenas de matices alejados de los blancos y negros de los melodramas, como es mi caso, que comprendo que le será imposible de encajar en sus esquemas a más de uno que lea este delirante blog.
Nadie podrá negar la historia de amor de Mary Austin y Freddie Mercury, con sus pasiones, sus cuernos, su complicidad y su duración hasta la muerte de Freddie, en sus brazos, pues fue ella quien lo cuidó en sus últimos momentos. Buscad en el Google quienes no sepáis de ellos. Y nadie podrá negar tampoco que habrá tíos igual de maricones que Freddie pero seguro que más que él, pocos. Y que no me vengan con la película de la bisexualidad que me meo de risa.
Pues debe haber miles de historias híbridas, de maricones latentes repartidos por el mundo, de extraterrestres en el espacio. Como hay también millones de maricones unidos a maricones iguales que ellos y sin ningún tipo de dudas ni matices. Pero una cosa no quita la otra. Cada extraterrestre es un mundo.




martes, marzo 3

Stoomen, el virtual

Va para un año que no hacemos guarradas ante la webcam, quizás más, y no es por falta de ganas. Bueno, para ser más exactos, ante el ordenador porque él nunca enchufó la suya con la excusa boba de que estaba estropeada o que tenía un sistema operativo anticuado. Yo no dejaba que viera mi cara a pesar de que siempre me lo pedía insistentemente en cada sesión. Me daba miedo, tenía mucho que perder si era descubierto, porque ¿qué sabía yo de él?. Ni siquiera tenía nombre, tan sólo un nick, Stoomen, que nunca quería explicar qué significaba. Tan sólo tenía una foto que supuestamente era de él, en cualquier caso de un treintañero guapetón tumbado en la hierba.
Así, permanecíamos unas horas unidos por el messenger, mi cuerpo obediente ante la cam, sus dedos deslizándose ágilmente por el teclado, dando órdenes. Eso es lo que yo recibía de él, deseos inconfesables, caprichos que complacía puntualmente. No podía ver nada de él pero en cuanto empezaba a leer en la ventana del messenger sucumbía como un perro dócil porque dominaba perfectamente los resortes que hacían plegarme a sus fantasías. A veces, cuando estaba solo en su casa, me hablaba por el micro y entonces aquello era la locura, pues  parecía que lo tenía a mi lado pudiendo casi olerlo. Cuando no podía más y me corría él ya lo había hecho un par de veces. O por lo menos eso decía y a mí me ponía caliente imaginar que era cierto.
Así acababa cada sesión, quedando para la próxima vez que nuestros trabajos nos lo permitieran. Pero hace más de un año que no puedo conectar la webcam para ponerme a su disposición porque las cosas han cambiado en casa y paso poco tiempo solo. Y le echo tanto, tanto de menos.

Alberto

Fueron varios años de vernos a diario. Por la mañana íbamos juntos al instituto y la tarde la pasabamos en tu casa porque en la mía no había mucho sitio.
Tu te divertías conmigo, te lo pasabas genial, me pedías ir a la playa, al cine... a todos lados. Siempre juntos, compañeros, colegas, inseparables.
A veces incluso pasábamos las noches juntos. Recuerdo aquellas acampadas de varios días, aquellos fines de semana en tu casa del pueblo y sobre todo recuerdo cuando llegaba la noche y teníamos que compartir habitación o tienda de campaña. No olvido tu cuerpo delgado, estilizado como un modelo de El Greco, desnudándote en la penumbra, poniéndote el pijama, divertido, haciendo bromas sobre lo bien que lo habíamos pasado ese día. Tampoco olvido cómo te espiaba mientras te quedabas dormido y empezabas a respirar profundamente, mientras a mí me invadía una tristeza infinita que me hacía llorar silenciosamente hasta que caía rendido en la cama, porque no podía acercarme a la tuya y susurrarte al oído cuánto te amaba.

lunes, marzo 2

Antonio, el aséptico.

Yo era sólo un adolescente y aquella noche sevillana no había gente ya por la calle. Era lo normal en un día entre semana a esas horas. Volvía del cine al que ninguno de mis compañeros del piso de estudiantes me había querido acompañar porque la peli era para ellos infumable.
El Prado de San Sebastián daba un poco de miedo cruzarlo pero lo hice porque había oído que era un sitio, que hoy llamaríamos de cruising, y que entonces tan sólo era una explanada ajardinada donde los maricones iban buscando sexo instantáneo en una época en que todavía no se hablaba de pandemias mortíferas relacionadas con el sexo. No había nadie, así que convení en que se trataría de una leyenda urbana más cuando a mi lado paró de pronto un citroen 2CV conducido por un barbudo con pelo a lo afro que me miraba invitándome a subir. Estaba aterrado pero me monté sin pensarlo mucho y tras una corta conversación trivial paró en un callejón oscuro justo antes de llegar a casa. El rondaría los treinta y lo que pasó en ese callejón constituía un delito para él debido a mi corta edad. Él llevó las riendas todo el rato, desde los tres lametones escasos que me dio en la polla mientras me acariciaba el ojete hasta las atragantadas inacabables que me dio con la suya sujetándome la cabeza. Yo había intentado comerme aquella boca carnosa enmarcada por la frondosa barba pero él había desestimado mi insinuación.
Estaba a punto de correrme mamando aquel rabo cuando me sorprendió saliendo de sopetón del 2CV para pajearse en el callejón de espaldas a mí. Me dejó con la boca y la polla babeando y ni siquiera pude ver como brotaba la leche mientras se corría. No quería manchar el coche de fluídos, ni suyos ni míos, por lo que me invitó a guardarme la polla, erecta todavía.
Aún así quedé con él para otro día en su casa. Y fue más de lo mismo. Nada de manchas en las sábanas, así que se corrió dentro de mi culo mientras me pajeaba sujetándome el prepucio para evitar que mi leche, pues eso, manchara la cama. Se notaba que tenía práctica en cerrar pollas el tío. Tampoco me invitó a dormir en su casa pero, eso sí, me llevó a casa en su 2CV. Muy considerado él.
En aquel momento no me importó mucho porque nos habíamos fumado un cigarrito de la risa, pero a la mañana siguiente mientras me miraba en el espejo del baño decidí que si todos los tíos eran así no quería ser maricón en el futuro.