jueves, febrero 26

Cuando nadie me lee

Aún cuando Alejandro Sanz me cae como el culo y su música peor, no he podido resistirme al juego de palabras con el título de este post.
Aunque el objetivo principal de este blog era hablar conmigo mismo, esto no significa que no me encantaría encontrar gente que, como yo, ha "elegido" el armario como método para "vivir" nuestra homosexualidad o sobrevivir a ella. Pero lo cierto es que nadie encuentra este blog en la inmensidad del ciberespacio, o si lo encuentra le parece un pestiño y pasa de él. La verdad es que tiene pocos días de vida y seguramente se tratará de tener más paciencia. 
Así que hago un llamamiento al vacío, al infinito, como los astrónomos envían señales de radio con mensajes buscando la respuesta de vida más allá de los confines del espacio. Ellos tienen paciencia y yo la tendré igualmente esperando respuesta de vida gay extraterrestre, es decir, fuera del mundo gay conocido. Bip, bip, bip, bip,..

domingo, febrero 22

Capote

Meter "maricón" en el título me costó muchos minutos de indecisión. Elegí esta palabra después de desechar otras más usuales y asépticas porque buscaba algo más comprometido e impactante, aún corriendo el riesgo de perder clientela lectora, y con el propósito de quitarle con mis posts, poco a poco, cualquier sentido peyorativo que de por sí la palabrita tiene.
Prometo que fue una ocurrencia mía querer explicar por qué no me gustaban las otras denominaciones, pero con desagradable sorpresa descubrí en otro blog que a Truman Capote, maricón de pro, se le había ocurrido antes, con lo cual me llevé un sofocón tremendo, como decimos por mi tierra, y no me queda otra que citarle. Así no me darán premios literarios en la vida.